CLICK HERE FOR BLOGGER TEMPLATES AND MYSPACE LAYOUTS »

domingo, 31 de agosto de 2008

Memorias prejuzgadas


Teóricamente el verano no se acaba mañana. Es verdad. Se acaba el 21 de Septiembre, si no me equivoco. Y tampoco significa que el 20 de Septiembre a las doce de la noche haga treinta grados y a las doce y cinco haya diecisiete. Puede ser que el frío empiece mañana o bien entrado octubre. No lo sé (ni me importa).
Todo depende del concepto de verano. Y el mío al menos es el de los días cálidos y las noches largas, del rumor del mar y del bullicio de la ciudad hasta altas horas, de esperanzas, de descubrimientos, de fotos bellas y brillantes, de fiestas, de calor.
Mañana es uno de septiembre. E, inevitablemente, septiembre acaba con todo eso. Septiembre acaba con las ilusiones y los planes. Su llegada empuja todos los castillos de arena bajo la fuerza implacable de la realidad. La fuerza de que lo que no ha ocurrido no va a ocurrir, de que lo que has perdido jamás lo vas a recuperar. Sí, vuelve Septiembre, y vuelven los juicios. Volvemos a arrepentirnos de lo que pudimos hacer y no hemos hecho, de las oportunidades que dejamos pasar como si fueran tangibles aunque nunca fueron más que estelas de sueños en la brisa veraniega, volvemos a pensar en todos los errores que cometimos, y comparamos nuestras vivencias con el plan perenne que cuelga de un imán en nuestra frente. Nos miramos a un espejo y no vemos lo que pensamos que veríamos. Nos vemos a nosotros mismos, sin haber cambiado.
¿Y qué puede hacer el ser humano si no eso? Trazar planes que él mismo desbaratará y enfadarse consigo mismo por no haber cumplido lo que una vez quiso. Juzgar su vida de acuerdo con un modelo prefabricado, ponerle una etiqueta a un periodo y almacenar. Una y otra vez, una y otra vez. No sabemos hacer nada más que comparar, etiquetar y almacenar. No tenemos voluntad propia como para dejar de trazar planes o cumplir lo que planeamos, no podemos romper la monotonía y alegrarnos de lo hecho. Y así, un día despertamos entre mil cajas y ningún plan. Y nos dedicamos a vivir de recuerdos que nos parecieron inadmisibles y ahora son lo único que nos queda.
Hoy abriré el plan que tenía para las vacaciones. Leeré todo aquello que pensé que haría, y eso que mis expectativas ya eran bajas de por sí. Abriré el fichero de los recuerdos que conservo y lo meteré dentro. Y encima del fichero pondré una gigantesca interrogación.
Mañana es uno de Septiembre. Mañana comienza una nueva etapa.
Supongo.

0 % de añadidos y conservantes: